jueves, 28 de diciembre de 2017

XXI SALÓN DE NOVIEMBRE GUILLERMO HERRERA SÁNCHEZ 2017




XXI SALÓN DE NOVIEMBRE
GUILLERMO HERRERA SÁNCHEZ
2017
Sala Eduardo Kingman y Sala Ángel Rubén Garrido




ARTISTAS PARTICIPANTES:
1.      ALEXEI CALISPA
2.      ALFREDO CASTILLO
3.      ANDRÉS AGUILAR
4.      ANITA BURNEO
5.      ASHLY CURAY
6.      BARUC MERO
7.      BRIGGETTE QUEZADA
8.      CARLOS SÁNCHEZ
9.      CHAMBERS
10.  DAMIAN SINCHE
11.  DANILO MONCAYO
12.  DARWIN CUADRADO
13.  DIEGO DÍAZ
14.  DIEGO GONZÁLEZ
15.  EDGAR MARÍN
16.  EFRÉN OROZCO
17.   EMILIO SERAQUIVE
18.  ENRÍQUE NÚÑEZ
19.  ESPARTACO ABRIGO
20.  EUGENIO CALLE
21.  FAVIO CARAGUAY
22.  FRANCISCO ORDÓÑEZ
23.  FREDDY GUAILLAS
24.  GABRIEL VALLADARES
25.  GAIZKA CUEVA
26.  GALO LAPO
27.  GERARDO LEÓN
28.  HÉCTOR MARTÍNEZ
29.  ISAAC ORELLANA
30.  ISRAEL VINCES
31.  IVÁN MORENO
32.  JOHANNA VILLAVICENCIO
33.  JUAN LASSO
34.  JUAN PABLO ARMIJOS
35.  JUAN PABLO ZAMBRANO
36.  KATTY GUARNIZO
37.  LENIN SALINAS
38.  LUIS REINOSO
39.  LUIS ESPÍN
40.  MARCEL MOYANO
41.  MAURICIO CRUZ
42.  OSCAR ROSAS
43.  PABLO BRITO
44.  PABLO SILVA
45.  PABLO MAINATO
46.  PEDRO SÁNCHEZ QUIMI
47.  RAY MEDINA
48.  RENÉ PÉREZ
49.  ROSSANA MARTÍNEZ
50.  RUBÉN ASTUDILLO
51.  SANDRA ARMIJOS
52.  STHIVEN ORTEGA
53.  TAMARA JIMA
54.  VERÓNICA AGUIRRE
55.  WAGNER TELLO
56.  WILSON GUAMÁN
57.  XAVIER BARNUEVO





MONTAJE DEL XXI SALÓN DE NOVIEMBRE









INAUGURACIÓN XXI SALÓN DE NOVIEMBRE
Sala Eduardo Kingman




LA CASA DE LA CULTURA ECUATORIANA NÚCLEO DE LOJA, LA SECCIÓN DE ARTES PLÁSTICAS Y VISUALES Y EL VIGÉSIMO PRIMER SALÓN NACIONAL DE NOVIEMBRE “GUILLERMO HERRERA SÁNCHEZ”

Consideran:

ACTA DE PREMIACIÓN


Reunidos en la Sala de Exposiciones Eduardo Kingman de la Casa de la Cultura Núcleo de Loja, el 07 de noviembre  del 2017 a las 12:40 pm, el Jurado de Premiación del Vigésimo Primer Salón Nacional de Noviembre, conformado por los artistas plásticos: ÁNGEL AGUILAR, BAYARDO CUENCA, y DIEGO VILLAVICENCIO; después de analizar y debatir  cada una de las 16 propuestas preseleccionadas y bajo lo dispuesto en el numeral # 9 de las bases de la convocatoria del presente año: “Se otorgarán los siguientes premios económicos, más el certificado que los acredite como ganadores:
PRIMER PREMIO 3.000 DÓLARES AMERICANOS
SEGUNDO PREMIO 1.000 DÓLARES AMERICANOS”.

Han decidido por unanimidad otorgar el PRIMER PREMIO a la obra: “PERSONA NO IDENTIFICADA” del artista plástico cuencano PABLO SILVA, por utilizar como medio de expresión la apropiación de cuatro retratos del Fondo Nacional de Fotografía; donde nos muestra su capacidad dibujística, el oficio de artista y la utilización de tierra como material empleado para su elaboración. Además de considerarla en conjunto, como la obra que reúne todos los elementos requeridos en las bases, incluyendo el aporte del uso de un material alternativo y la coherencia del discurso en una propuesta de Arte actual.

SEGUNDO PREMIO a la obra: “RUTINA” del artista plástico lojano JUAN PABLO ARMIJOS, por intervenir una escena cotidiana propia, transformándola en un hecho común y fácilmente reconocible, como es el enfrentamiento hacia la cotidianidad. Reconocemos el esmerado trabajo técnico y la minuciosidad del detalle; así, como la versatilidad técnica en el tratamiento del autorretrato, en clara alusión al propio reflejo del espectador.

Adicionalmente, el Jurado Calificador concede dos Menciones de Honor a: “¿QUÉ TRATAS DE ESCONDER?” del artista plástico RUBÉN DARÍO ASTUDILLO;  y, “RITUAL SIN MITO” del artista plástico FAVIO CARAGUAY.

De igual manera, según lo establecido en el numeral #9 de las bases 2017: “En esta edición, se otorgará la condecoración KLÉVER AJILA, al artista lojano menor de 30 años, por su frecuente aporte a la plástica”. Se otorga esta condecoración al artista RUBÉN ASTUDILLO por su constante búsqueda y depuración de los diferentes materiales y soportes actuales, donde la experiencia personal y pensamiento es afín a su propuesta artística.

Para constancia, se firma en la ciudad de Loja – Ecuador,  a los ocho días del mes de noviembre del ­2017.

ANGEL AGUILAR                     BAYARDO CUENCA                      DIEGO VILLAVICENCIO

JURADOS DE PRESELECCCIÓN Y  PREMIACIÓN DEL XXI SALÓN DE NOVIEMBRE 2017
“NUEVOS LENGUAJES PLÁSTICOS”







Intervención musical


Dra. Alicia Ochoa, Representante CCE LOJA



Lcda. Jeanet Coronel, Relaciones Públicas CCE LOJA

Lic. Boris Salinas, Director Sección Artes Plásticas CCE LOJA


ENTREGA DE CERTIFICADOS  A MIEMBROS DEL JURADO CALIFICADOR

Boris Salinas y Ángel Aguilar

Boris Salinas y Bayardo Cuenca

Diego Villavicencio y Boris Salinas

ENTREGA DE CERTIFICADOS A ARTISTAS GANADORES

Rubén Astudillo, MENCIÓN DE HONOR XXI SALÓN DE NOVIEMBRE. CONDECORACIÓN KLÉVER AGILA

Ángel Aguilar y Juan Pablo Armiljos, SEGUNDO PREMIO XXI SALÓN DE NOVIEMBRE

Pablo Silva, PRIMER PREMIO XXI SALÓN DE NOVIEMBRE

Pablo Silva

Juan Pablo Armiljos, SEGUNDO PREMIO XXI SALÓN DE NOVIEMBRE


Sandra Armijos y Juan Pablo Armijos

Israel Vinces - Artista seleccionado XXI SALÓN DE NOVIEMBRE




XXI SALÓN DE NOVIEMBRE
OBRAS
Sala Ángel Rubén Garrido


Infografía












































VISTAS DE LA SALA














XXI SALÓN DE NOVIEMBRE
OBRAS
Sala Eduardo Kingman


Infografía

Infografía



















































































VISTAS DE LA SALA













VISITAS


Lino Salinas
Jorge Barnuevo





REVISANDO EL SALÓN


En Ecuador, los Salones de Arte, han sido durante una gran cantidad de años, los espacios para medir provisionalmente la escena artística de cada ciudad. Se han convertido en la herramienta de instituciones y gestores culturales para sincronizar con los lenguajes artísticos nacionales; y por otro lado, en la “posibilidad” de los artistas por mostrar su producción y “hacerse” de algún premio. Dado que, los eventos siempre generan ambivalencia, es casi normal que se generen incertidumbres, reclamos, rechazos y hasta repudio de los propios artistas por participar en esos eventos.
Como es natural, se generan esfuerzos por perpetuar y reinventar su funcionamiento. Lo que en algún momento se consolidó como un espacio de innovación, pierde peso por la continuidad propia, eso es letal. Sin reinvención, se genera la desaparición inminente – o al menos, el debilitamiento y el consecuente final - , y no es la excepción, que surjan después de algún tiempo alternativas elocuentes – y en muchos casos, privadas – a la actividad plástica y visual.
Bajo esa premisa, era necesario recodificar el Salón de Noviembre; por el aspecto histórico; por la trascendencia como único espacio de “concurso” en la ciudad; y como, vitrina de las corrientes artísticas locales. Se asumió por lo tanto, la necesidad de ampliar el espectro a los nuevos lenguajes plásticos, como una forma de generar inquietudes en los artistas, a través de re direccionar sus propuestas en base al uso de diversos materiales y soportes, como a la conceptualización de contenido formal.
Se partió de la idea de generar una nueva convocatoria de alcance nacional con una definición establecida hacia los nuevos lenguajes plásticos, con la finalidad de crear procesos de inventiva material y conceptual, acercando las propuestas a una imaginativa más actual. ¿Cuál es la principal complicación al respecto? Indudablemente, sincronizar con las propuestas de los postulantes.
Se receptaron 57 alternativas de distintas ciudades de Ecuador: Quito, Guayaquil, Cuenca, Zamora, Puyo y Loja. Se filtraron 17 preseleccionados con el Jurado Calificador del XXI Salón de Noviembre compuesto por: Ángel Aguilar, Bayardo Cuenca y Diego Villavicencio; actuó como secretario Boris Salinas, Director de la Sección de Artes Plásticas de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo de Loja.
En el proceso se tomó en cuenta el apego a las bases del salón, el registro enviado, la documentación y el aporte plástico de las obras. Se descartaron obras no inéditas, vinculación de artistas plásticos con los miembros del jurado por consanguineidad, sobrepasar los límites de dimensiones de obra establecidos – 2 metros de altura x 1 metro de ancho x 1 metro de profundidad – como también la poca o nula vinculación al sentido del salón.
Diecisiete propuestas preseleccionadas, dieciséis exhibidas. Divididas museológicamente en las dos salas de la Casa de la Cultura Loja. Reflejaban el acercarse a la intencionalidad y la realidad de las mismas. El conjunto establecido se convirtió en la muestra de Arte, que representaba – al menos, en parte – la direccionalidad de lo que sucede en un evento con carácter nacional hecho en Loja.
Ahora, bajo los parámetros de montaje, se estableció acercar al espectador bajo dos momentos de relación: la transición leve de arte tradicional; y la “casi” aplicación de contenido y propuesta. Por lo tanto, lo primero se mostró en la Sala Ángel Rubén Garrido. Diego González con “Quillusara, Máquina Pak Pacha II” donde conecta la historia local con una predisposición fantástica hacia el continuo, el infinito, el tiempo; y reinterpretando la concepción de ficción que tantas veces la han desarrollado gente como Verne, Borges, Spielberg, etc., logrando una fantasía en el querer desarrollar ese viaje en el tiempo, y desdoblar pensamiento y acción. La  construcción elimina un aspecto de vanidad en esta propuesta al dejar ver los retazos de lienzos anteriores y la tela cruda afectada por las incisiones del metal al tensionarse sobre un bastidor. Me hubiera encantado que la construcción superior tenga esa misma sensación, talvez el cable oxidado para justificar por un momento la sensación de espacio discontinuo; un experimento, donde recuerda por segundos el aporte de lo “destruido” de Anselm Kiefer. Ray Medina ejerce en “Recuerdos cromáticos” una deconstrucción primero y construcción al final, de un elemento plástico, un medio, como es el lápiz de color en una presentación conocida, pero inadvertida: la mina de color convertida en polvo y aglutinada sobre papel, y la respectiva viruta en un soporte adicional, todo presentado como una posibilidad de crear a partir de lo que se desecha. Israel Vinces, de Puyo, con un autorretrato intranquilo, desprovisto al 100% de vanidad y con un manejo de dibujo y color de corte expresivo, no expresionista, argumentando sobre la transitoriedad y complejidad de reírse – “Una sonrisa confusa” -, al argumentar sobre el ser “diferente”; teniendo poca luz al momento de trabajar el retrato, descubrió lo distinto que se convirtió el fondo de ese cuadro en una sala de exposición. Siempre me ha parecido muy interesante el aporte plástico de Freddy Guaillas, ligero, desprovisto de intenciones superfluas; ahora, muestra una secuencia de estudios de animalística en “Taccuini” donde convierte el boceto en obra final, y eso resulta interesante porque encuentra en la secuencia de los días lo fugaz de los estados anímicos, la transitoriedad de las cosas e ideas, es una obra que nos acerca a su pensamiento, con un sentido del humor muy personal, donde muestra también lo visceral, lo trágico. Cincuenta y un piezas dispuestas como un conjunto armónico, donde sólo extraño la continuidad, nada más. A continuación, en el mismo espacio angular se muestra un trabajo, que se sustenta en el dibujo como medio de aproximación actual, como lenguaje alternativo ante la oleada de manifestaciones conceptuales; con trascendencia de concepto, pero, considero debería explotar en contraste y volumen visual, el caso de Francisco Ordóñez y “Reina de las moscas, proveniente de los sueños”. La última parte de la sala la completan Ashly Curay “Derrota de las ilusiones creadas” como una ilustración física por capas, superpuestas, al puro estilo de las muñecas “cucas”, muy populares en los setentas y ochentas entre las niñas; y Baruc Mero con “Mandatario en cosmogonía de la Prehistoria” con una solvente propuesta realizada en aerógrafo sobre metal, jugando con la predisposición de planos visuales donde la textura creada por el pulido de metal crea insinuaciones de movimiento por donde introduce la figura del propio ser humano en evolución y la parte frontal un niño explorando su propio mundo; existe algún problema visual con el símbolo tecnológico al no fundirse entre los dos espacios mencionados anteriormente.
En la Sala Eduardo Kingman, se ubican el resto de obras, que tienen un mayor acercamiento al salón en sí. Abre la muestra Favio Caraguay con “Wayra Ñan, ritual sin mito” una pieza que converge idea, diseño o geometría andina, fractales, variación, experimentación. Es un ejemplo de como el artista busca a través de medios convencionales de la pintura, emular el sentido milenario y su construcción como herramienta de sanación. Entiendo su punto de vista, luego de haber vivido en nuestro propio país en abril de 2016 aquel terremoto, asumo que bajo esa misma concepción intentó sentir como suyo el aporte de la gente con lo ocurrido en Cuba y Florida, y me pregunto: ¿El Arte puede influir en momentos así? o ¿es sólo un espejismo?... ante la incertidumbre, lo único que puedo es disfrutar de la obra, a pesar de que por obvias razones - detalladas en los límites de las dimensiones de la convocatoria -, no poder variar en el montaje de las otras quince formas de apreciación; pero, que imaginé. Luego, el artista Edgar Marín “Germen engendro” simboliza la reproducción humana en el acto sexual desde lo teológico; recurre, al uso ya conocido del espacio en sus objetos, juega con las siluetas y enfatiza en el signo. A un costado, una pieza que se embarca en el juego entre un objeto conceptual y la instalación artística, Xavier Barnuevo, regresa a la escena artística local con una intención de elementos alternos a la realidad: mesa, mantel, platos, cubiertos; dispuestos de tal manera, como si estuviéramos ante algo real. “La mesa está servida” es recia en concepto, invita al espectador a introducirse en un ambiente que se convierte en filosófico y político a la vez, genera intriga y confusión, y nos aleja de lo esquemático. Lo único que distrae es la base de madera, que genera un contraste exagerado con el propio ambiente de la sala. Pablo Silva expuso a mediados de año en Loja una serie denominada PAISAJISMOS, que nos presentaba su talento en el uso de la técnica del pincel y su acercamiento a la “cromática local” del centro y sur de Ecuador. Regresa, con “Persona no identificada” una obra basada en el retrato fotográfico, el auscultar en medios de documentación nacional y en la experimentación; mientras otros artistas como Chuck Close se acercan a la perfección en la figura humana a través del daguerrotipo, Pablo usa tierra sobre cartulina como medio  de creación, potencia enormemente el trabajo y nos recuerda la fugacidad de lo inmediato; pero, también lo trascendente de lo natural. Esta vez, mereció el primer premio del salón, por concepto y propuesta, por dejar entrever la realidad de la manera más sencilla, sin adornos y consolidar la factura, el manejo del dibujo, la proporción, en un nuevo lenguaje plástico. “Centenario” de Lenin Salinas recoge lo mejor de lo alegórico, lo ideológico y nuevamente lo “matrioska” en este retrato plagado de diversidad de pinceladas, volúmenes. Juan Pablo Armijos, desarrolla su “Rutina” desde algunos puntos de vista: cotidianos, cómicos, teatrales o escénicos, formales, filosóficos. Lo más impactante, el utilizar una técnica como es la plumilla para realizar sus “miniaturas” detallando cada espacio, dándole igual importancia al detalle y el todo. Introduce un fondo de habitación, una pintura sólida en concepto, pero de gran impacto visual, una especie de tendido cromático. Incluye su autorretrato en una máscara sobre la rodilla, se despoja de convencionalismos y convierte esa rutina en algo muy interesante. Posteriormente, uno se pregunta: ¿Qué me quiere decir? Y es ahí cuando la obra funciona; genera percepción y análisis. Una muy buena de fusionar el dibujo, la pintura y el cómic; obtuvo el segundo premio en esta ocasión. Junto, estaba la obra de Emilio Seraquive, quien ha tenido un gran año en participación en eventos a nivel nacional, logrando ganar premios en Riobamba, Machala y Guayaquil. Nos da a conocer una pieza “Paranoia urbana” parte de su serie “Veredas frías” donde retoma la imaginería basada en el existencialismo del ser humano y su propia autodestrucción; obra de carácter fuerte, con una cromática reducida, pero, de fuerte impacto. Usa acrílico y plastilina; dibuja en grafito y se atreve con dos figuras combativas en cajas de vidrio, dejándonos observar lo que le ocurrirían a sus seres siendo tridimensionales. Darwin Cuadrado presenta una escultura “Bosquejo en retroceso” en madera con incrustaciones de metal, donde se aprecia una súbita mirada hacia la parte ecológica y el quehacer del propio ser humano como ente y actor de su paso en el planeta. La obra “¿Qué tratas de esconder?” de Rubén Darío Astudillo resume el sentido del salón. Es una pieza atrevida, con un concepto claro acorde a la propia edad del artista: 16 años. Emplea variables de realidad, que se potencian en el tratamiento de la cabeza y manos, introduce detalles de cabello, cejas y pestañas, sacude el realismo del personaje con el tratamiento de la mirada, tan cerca y tan lejos, capaz de seducir a cualquier espectador. Me recuerda a artistas como Evan Penny o Sam Jinks. Viste a su modelo, como lo han hecho por cientos de años los artesanos en África con sus esculturas “Bembe”, lo hace de traje, como para que no quepan dudas de su convicción de caballero y de acusado al unísono; nos deja entrever el “ideal” que tanto queremos alcanzar. Completa la figura con partes de soguilla, ojos en su “pie peludo” alas de mandíbula, cabeza de pato y un cerdo en su “ambiente natural” al costado. Sin dudarlo, la obra que más llamó la atención, la que más gustó o la que produjo más intriga. Es una perfecta mezcla de idea, concepto y detalle, en la que el observador se siente identificado o por un momento cree que vive, y eso ya es bastante. En esta edición Rubén logró además de la Mención Honorífica, la Condecoración Kléver Ajila al artista menor de treinta años; la otra mención de honor fue para “Wayra Ñan, ritual sin mito” de Favio Caraguay.
¿Cuál es el siguiente paso?
¿Cómo nos enfrentamos a una nueva edición del salón después de este?
Las inquietudes pueden seguir, las interrogantes van a ayudar a desarrollar toda una serie de posibilidades con respecto al futuro del evento en sí; lo interesante, es propiciar esa necesidad de funcionalidad, lo destructivo es seguir pensando que las cosas deben hacerse sólo por que sí. La Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo de Loja debe plantearse la urgencia de reinvención, el servir a la gran demanda de artistas y sus incesantes propuestas dentro del tiempo que les toca vivir. La opción es el dialogo y la construcción, con la finalidad de fortalecer la escena artística local con mirada a trascender los espacios construidos, de los cuales nos sentimos fortalecidos; pero, de los cuales desconocemos al cruzar la montaña.

Diego Paúl Villavicencio Ordóñez






APORTES AL XXI SALÓN DE NOVIEMBRE



Criterios sobre el Salón de Noviembre 2017 (Nuevos Lenguajes Plásticos), organizado por la Casa de la Cultura núcleo de Loja. Video publicado por Juan Pablo Armijos - Segundo Premio XXI SALÓN DE NOVIEMBRE GUILLERMO HERRERA SÁNCHEZ 2017 - en YouTube el 19 de diciembre de 2017.
https://youtu.be/bL0-2prVqLQ



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