XXI SALÓN DE NOVIEMBRE
GUILLERMO HERRERA SÁNCHEZ
2017
Sala Eduardo Kingman y Sala Ángel Rubén Garrido
ARTISTAS PARTICIPANTES:
1. ALEXEI CALISPA
2. ALFREDO CASTILLO
3. ANDRÉS AGUILAR
4. ANITA BURNEO
5. ASHLY CURAY
6. BARUC MERO
7. BRIGGETTE QUEZADA
8. CARLOS SÁNCHEZ
9. CHAMBERS
10. DAMIAN SINCHE
11. DANILO MONCAYO
12. DARWIN CUADRADO
13. DIEGO DÍAZ
14. DIEGO GONZÁLEZ
15. EDGAR MARÍN
16. EFRÉN OROZCO
17.
EMILIO
SERAQUIVE
18. ENRÍQUE NÚÑEZ
19. ESPARTACO ABRIGO
20. EUGENIO CALLE
21. FAVIO CARAGUAY
22. FRANCISCO ORDÓÑEZ
23. FREDDY GUAILLAS
24. GABRIEL VALLADARES
25. GAIZKA CUEVA
26. GALO LAPO
27. GERARDO LEÓN
28. HÉCTOR MARTÍNEZ
29. ISAAC ORELLANA
30. ISRAEL VINCES
31. IVÁN MORENO
32. JOHANNA VILLAVICENCIO
33. JUAN LASSO
34. JUAN PABLO ARMIJOS
35. JUAN PABLO ZAMBRANO
36. KATTY GUARNIZO
37. LENIN SALINAS
38. LUIS REINOSO
39. LUIS ESPÍN
40. MARCEL MOYANO
41. MAURICIO CRUZ
42. OSCAR ROSAS
43. PABLO BRITO
44. PABLO SILVA
45. PABLO MAINATO
46. PEDRO SÁNCHEZ QUIMI
47. RAY MEDINA
48. RENÉ PÉREZ
49. ROSSANA MARTÍNEZ
50. RUBÉN ASTUDILLO
51. SANDRA ARMIJOS
52. STHIVEN ORTEGA
53. TAMARA JIMA
54. VERÓNICA AGUIRRE
55. WAGNER TELLO
56. WILSON GUAMÁN
MONTAJE DEL XXI SALÓN DE NOVIEMBRE
INAUGURACIÓN XXI SALÓN DE NOVIEMBRE
Sala Eduardo Kingman
LA CASA DE LA CULTURA ECUATORIANA NÚCLEO DE LOJA, LA
SECCIÓN DE ARTES PLÁSTICAS Y VISUALES Y EL VIGÉSIMO PRIMER SALÓN NACIONAL DE
NOVIEMBRE “GUILLERMO HERRERA SÁNCHEZ”
Consideran:
ACTA DE PREMIACIÓN
Reunidos en la Sala de Exposiciones
Eduardo Kingman de la Casa de la Cultura Núcleo de Loja, el 07 de
noviembre del 2017 a las 12:40 pm, el
Jurado de Premiación del Vigésimo Primer Salón Nacional de Noviembre, conformado
por los artistas plásticos: ÁNGEL AGUILAR, BAYARDO CUENCA, y DIEGO VILLAVICENCIO;
después de analizar y debatir cada una
de las 16 propuestas preseleccionadas y bajo lo dispuesto en el numeral # 9 de las
bases de la convocatoria del presente año: “Se otorgarán los siguientes premios
económicos, más el certificado que los acredite como ganadores:
PRIMER PREMIO 3.000 DÓLARES AMERICANOS
SEGUNDO PREMIO 1.000 DÓLARES AMERICANOS”.
Han decidido por unanimidad otorgar el PRIMER
PREMIO a la obra: “PERSONA NO IDENTIFICADA” del artista plástico cuencano PABLO
SILVA, por utilizar como medio de expresión la apropiación de cuatro retratos
del Fondo Nacional de Fotografía; donde nos muestra su capacidad dibujística,
el oficio de artista y la utilización de tierra como material empleado para su
elaboración. Además de considerarla en conjunto, como la obra que reúne todos
los elementos requeridos en las bases, incluyendo el aporte del uso de un
material alternativo y la coherencia del discurso en una propuesta de Arte
actual.
SEGUNDO PREMIO a la obra: “RUTINA” del
artista plástico lojano JUAN PABLO ARMIJOS, por intervenir una escena cotidiana
propia, transformándola en un hecho común y fácilmente reconocible, como es el
enfrentamiento hacia la cotidianidad. Reconocemos el esmerado trabajo técnico y
la minuciosidad del detalle; así, como la versatilidad técnica en el
tratamiento del autorretrato, en clara alusión al propio reflejo del espectador.
Adicionalmente, el Jurado Calificador
concede dos Menciones de Honor a: “¿QUÉ TRATAS DE ESCONDER?” del artista
plástico RUBÉN DARÍO ASTUDILLO; y, “RITUAL
SIN MITO” del artista plástico FAVIO CARAGUAY.
De igual manera, según lo establecido en el
numeral #9 de las bases 2017: “En esta edición, se otorgará la condecoración KLÉVER
AJILA, al artista lojano menor de 30 años, por su frecuente aporte a la
plástica”. Se otorga esta condecoración al artista RUBÉN ASTUDILLO por su
constante búsqueda y depuración de los diferentes materiales y soportes
actuales, donde la experiencia personal y pensamiento es afín a su propuesta
artística.
Para constancia, se firma en la ciudad de
Loja – Ecuador, a los ocho días del mes
de noviembre del 2017.
ANGEL AGUILAR BAYARDO CUENCA DIEGO VILLAVICENCIO
|
JURADOS DE PRESELECCCIÓN Y PREMIACIÓN DEL XXI SALÓN DE NOVIEMBRE 2017
“NUEVOS LENGUAJES PLÁSTICOS”
| Intervención musical |
| Dra. Alicia Ochoa, Representante CCE LOJA |
| Lcda. Jeanet Coronel, Relaciones Públicas CCE LOJA |
| Lic. Boris Salinas, Director Sección Artes Plásticas CCE LOJA |
ENTREGA DE CERTIFICADOS A MIEMBROS DEL JURADO CALIFICADOR
| Boris Salinas y Ángel Aguilar |
| Boris Salinas y Bayardo Cuenca |
| Diego Villavicencio y Boris Salinas |
ENTREGA DE CERTIFICADOS A ARTISTAS GANADORES
| Rubén Astudillo, MENCIÓN DE HONOR XXI SALÓN DE NOVIEMBRE. CONDECORACIÓN KLÉVER AGILA |
| Ángel Aguilar y Juan Pablo Armiljos, SEGUNDO PREMIO XXI SALÓN DE NOVIEMBRE |
| Pablo Silva |
| Juan Pablo Armiljos, SEGUNDO PREMIO XXI SALÓN DE NOVIEMBRE |
| Sandra Armijos y Juan Pablo Armijos |
| Israel Vinces - Artista seleccionado XXI SALÓN DE NOVIEMBRE |
XXI SALÓN DE NOVIEMBRE
OBRAS
Sala Ángel Rubén Garrido
| Infografía |
VISTAS DE LA SALA
XXI SALÓN DE NOVIEMBRE
OBRAS
Sala Eduardo Kingman
| Infografía |
| Infografía |
VISTAS DE LA SALA
VISITAS
| Lino Salinas |
| Jorge Barnuevo |
REVISANDO EL SALÓN
En
Ecuador, los Salones de Arte, han sido durante una gran cantidad de años, los
espacios para medir provisionalmente la escena artística de cada ciudad. Se han
convertido en la herramienta de instituciones y gestores culturales para
sincronizar con los lenguajes artísticos nacionales; y por otro lado, en la
“posibilidad” de los artistas por mostrar su producción y “hacerse” de algún
premio. Dado que, los eventos siempre generan ambivalencia, es casi normal que
se generen incertidumbres, reclamos, rechazos y hasta repudio de los propios
artistas por participar en esos eventos.
Como es
natural, se generan esfuerzos por perpetuar y reinventar su funcionamiento. Lo
que en algún momento se consolidó como un espacio de innovación, pierde peso
por la continuidad propia, eso es letal. Sin reinvención, se genera la
desaparición inminente – o al menos, el debilitamiento y el consecuente final -
, y no es la excepción, que surjan después de algún tiempo alternativas elocuentes
– y en muchos casos, privadas – a la actividad plástica y visual.
Bajo esa
premisa, era necesario recodificar el Salón de Noviembre; por el aspecto
histórico; por la trascendencia como único espacio de “concurso” en la ciudad;
y como, vitrina de las corrientes artísticas locales. Se asumió por lo tanto,
la necesidad de ampliar el espectro a los nuevos lenguajes plásticos, como una
forma de generar inquietudes en los artistas, a través de re direccionar sus
propuestas en base al uso de diversos materiales y soportes, como a la
conceptualización de contenido formal.
Se
partió de la idea de generar una nueva convocatoria de alcance nacional con una
definición establecida hacia los nuevos lenguajes plásticos, con la finalidad
de crear procesos de inventiva material y conceptual, acercando las propuestas
a una imaginativa más actual. ¿Cuál es la principal complicación al respecto?
Indudablemente, sincronizar con las propuestas de los postulantes.
Se
receptaron 57 alternativas de distintas ciudades de Ecuador: Quito, Guayaquil,
Cuenca, Zamora, Puyo y Loja. Se filtraron 17 preseleccionados con el Jurado
Calificador del XXI Salón de Noviembre compuesto por: Ángel Aguilar, Bayardo
Cuenca y Diego Villavicencio; actuó como secretario Boris Salinas, Director de
la Sección de Artes Plásticas de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo de
Loja.
En el
proceso se tomó en cuenta el apego a las bases del salón, el registro enviado,
la documentación y el aporte plástico de las obras. Se descartaron obras no
inéditas, vinculación de artistas plásticos con los miembros del jurado por
consanguineidad, sobrepasar los límites de dimensiones de obra establecidos – 2
metros de altura x 1 metro de ancho x 1 metro de profundidad – como también la
poca o nula vinculación al sentido del salón.
Diecisiete
propuestas preseleccionadas, dieciséis exhibidas. Divididas museológicamente en
las dos salas de la Casa de la Cultura Loja. Reflejaban el acercarse a la
intencionalidad y la realidad de las mismas. El conjunto establecido se
convirtió en la muestra de Arte, que representaba – al menos, en parte – la
direccionalidad de lo que sucede en un evento con carácter nacional hecho en
Loja.
Ahora,
bajo los parámetros de montaje, se estableció acercar al espectador bajo dos
momentos de relación: la transición leve de arte tradicional; y la “casi” aplicación
de contenido y propuesta. Por lo tanto, lo primero se mostró en la Sala Ángel Rubén Garrido. Diego González
con “Quillusara, Máquina Pak Pacha II”
donde conecta la historia local con una predisposición fantástica hacia el
continuo, el infinito, el tiempo; y reinterpretando la concepción de ficción
que tantas veces la han desarrollado gente como Verne, Borges, Spielberg, etc.,
logrando una fantasía en el querer desarrollar ese viaje en el tiempo, y
desdoblar pensamiento y acción. La
construcción elimina un aspecto de vanidad en esta propuesta al dejar
ver los retazos de lienzos anteriores y la tela cruda afectada por las
incisiones del metal al tensionarse sobre un bastidor. Me hubiera encantado que
la construcción superior tenga esa misma sensación, talvez el cable oxidado
para justificar por un momento la sensación de espacio discontinuo; un
experimento, donde recuerda por segundos el aporte de lo “destruido” de Anselm
Kiefer. Ray Medina ejerce en “Recuerdos
cromáticos” una deconstrucción primero y construcción al final, de un
elemento plástico, un medio, como es el lápiz de color en una presentación
conocida, pero inadvertida: la mina de color convertida en polvo y aglutinada
sobre papel, y la respectiva viruta en un soporte adicional, todo presentado
como una posibilidad de crear a partir de lo que se desecha. Israel Vinces, de
Puyo, con un autorretrato intranquilo, desprovisto al 100% de vanidad y con un
manejo de dibujo y color de corte expresivo, no expresionista, argumentando
sobre la transitoriedad y complejidad de reírse – “Una sonrisa confusa” -, al argumentar sobre el ser “diferente”;
teniendo poca luz al momento de trabajar el retrato, descubrió lo distinto que
se convirtió el fondo de ese cuadro en una sala de exposición. Siempre me ha
parecido muy interesante el aporte plástico de Freddy Guaillas, ligero,
desprovisto de intenciones superfluas; ahora, muestra una secuencia de estudios
de animalística en “Taccuini” donde
convierte el boceto en obra final, y eso resulta interesante porque encuentra
en la secuencia de los días lo fugaz de los estados anímicos, la transitoriedad
de las cosas e ideas, es una obra que nos acerca a su pensamiento, con un
sentido del humor muy personal, donde muestra también lo visceral, lo trágico.
Cincuenta y un piezas dispuestas como un conjunto armónico, donde sólo extraño
la continuidad, nada más. A continuación, en el mismo espacio angular se
muestra un trabajo, que se sustenta en el dibujo como medio de aproximación
actual, como lenguaje alternativo ante la oleada de manifestaciones
conceptuales; con trascendencia de concepto, pero, considero debería explotar
en contraste y volumen visual, el caso de Francisco Ordóñez y “Reina de las moscas, proveniente de los
sueños”. La última parte de la sala la completan Ashly Curay “Derrota de las ilusiones creadas” como
una ilustración física por capas, superpuestas, al puro estilo de las muñecas
“cucas”, muy populares en los setentas y ochentas entre las niñas; y Baruc Mero
con “Mandatario en cosmogonía de la Prehistoria”
con una solvente propuesta realizada en aerógrafo sobre metal, jugando con la
predisposición de planos visuales donde la textura creada por el pulido de
metal crea insinuaciones de movimiento por donde introduce la figura del propio
ser humano en evolución y la parte frontal un niño explorando su propio mundo;
existe algún problema visual con el símbolo tecnológico al no fundirse entre
los dos espacios mencionados anteriormente.
En la
Sala Eduardo Kingman, se ubican el resto de obras, que tienen un mayor
acercamiento al salón en sí. Abre la muestra Favio Caraguay con “Wayra Ñan, ritual sin mito” una pieza
que converge idea, diseño o geometría andina, fractales, variación,
experimentación. Es un ejemplo de como el artista busca a través de medios
convencionales de la pintura, emular el sentido milenario y su construcción
como herramienta de sanación. Entiendo su punto de vista, luego de haber vivido
en nuestro propio país en abril de 2016 aquel terremoto, asumo que bajo esa
misma concepción intentó sentir como suyo el aporte de la gente con lo ocurrido
en Cuba y Florida, y me pregunto: ¿El Arte puede influir en momentos así? o ¿es
sólo un espejismo?... ante la incertidumbre, lo único que puedo es disfrutar de
la obra, a pesar de que por obvias razones - detalladas en los límites de las
dimensiones de la convocatoria -, no poder variar en el montaje de las otras
quince formas de apreciación; pero, que imaginé. Luego, el artista Edgar Marín
“Germen engendro” simboliza la
reproducción humana en el acto sexual desde lo teológico; recurre, al uso ya
conocido del espacio en sus objetos, juega con las siluetas y enfatiza en el
signo. A un costado, una pieza que se embarca en el juego entre un objeto
conceptual y la instalación artística, Xavier Barnuevo, regresa a la escena
artística local con una intención de elementos alternos a la realidad: mesa,
mantel, platos, cubiertos; dispuestos de tal manera, como si estuviéramos ante
algo real. “La mesa está servida” es
recia en concepto, invita al espectador a introducirse en un ambiente que se
convierte en filosófico y político a la vez, genera intriga y confusión, y nos
aleja de lo esquemático. Lo único que distrae es la base de madera, que genera
un contraste exagerado con el propio ambiente de la sala. Pablo Silva expuso a
mediados de año en Loja una serie denominada PAISAJISMOS, que nos presentaba su talento en el uso de la técnica del
pincel y su acercamiento a la “cromática local” del centro y sur de Ecuador.
Regresa, con “Persona no identificada”
una obra basada en el retrato fotográfico, el auscultar en medios de
documentación nacional y en la experimentación; mientras otros artistas como
Chuck Close se acercan a la perfección en la figura humana a través del daguerrotipo,
Pablo usa tierra sobre cartulina como medio
de creación, potencia enormemente el trabajo y nos recuerda la fugacidad
de lo inmediato; pero, también lo trascendente de lo natural. Esta vez, mereció
el primer premio del salón, por concepto y propuesta, por dejar entrever la
realidad de la manera más sencilla, sin adornos y consolidar la factura, el
manejo del dibujo, la proporción, en un nuevo lenguaje plástico. “Centenario” de Lenin Salinas recoge lo
mejor de lo alegórico, lo ideológico y nuevamente lo “matrioska” en este
retrato plagado de diversidad de pinceladas, volúmenes. Juan Pablo Armijos,
desarrolla su “Rutina” desde algunos
puntos de vista: cotidianos, cómicos, teatrales o escénicos, formales,
filosóficos. Lo más impactante, el utilizar una técnica como es la plumilla
para realizar sus “miniaturas” detallando cada espacio, dándole igual
importancia al detalle y el todo. Introduce un fondo de habitación, una pintura
sólida en concepto, pero de gran impacto visual, una especie de tendido
cromático. Incluye su autorretrato en una máscara sobre la rodilla, se despoja
de convencionalismos y convierte esa rutina en algo muy interesante. Posteriormente,
uno se pregunta: ¿Qué me quiere decir? Y es ahí cuando la obra funciona; genera
percepción y análisis. Una muy buena de fusionar el dibujo, la pintura y el
cómic; obtuvo el segundo premio en esta ocasión. Junto, estaba la obra de
Emilio Seraquive, quien ha tenido un gran año en participación en eventos a
nivel nacional, logrando ganar premios en Riobamba, Machala y Guayaquil. Nos da
a conocer una pieza “Paranoia urbana”
parte de su serie “Veredas frías”
donde retoma la imaginería basada en el existencialismo del ser humano y su
propia autodestrucción; obra de carácter fuerte, con una cromática reducida,
pero, de fuerte impacto. Usa acrílico y plastilina; dibuja en grafito y se
atreve con dos figuras combativas en cajas de vidrio, dejándonos observar lo
que le ocurrirían a sus seres siendo tridimensionales. Darwin Cuadrado presenta
una escultura “Bosquejo en retroceso”
en madera con incrustaciones de metal, donde se aprecia una súbita mirada hacia
la parte ecológica y el quehacer del propio ser humano como ente y actor de su
paso en el planeta. La obra “¿Qué tratas
de esconder?” de Rubén Darío Astudillo resume el sentido del salón. Es una
pieza atrevida, con un concepto claro acorde a la propia edad del artista: 16
años. Emplea variables de realidad, que se potencian en el tratamiento de la
cabeza y manos, introduce detalles de cabello, cejas y pestañas, sacude el
realismo del personaje con el tratamiento de la mirada, tan cerca y tan lejos,
capaz de seducir a cualquier espectador. Me recuerda a artistas como Evan Penny
o Sam Jinks. Viste a su modelo, como lo han hecho por cientos de años los
artesanos en África con sus esculturas “Bembe”, lo hace de traje, como para que
no quepan dudas de su convicción de caballero y de acusado al unísono; nos deja
entrever el “ideal” que tanto queremos alcanzar. Completa la figura con partes de
soguilla, ojos en su “pie peludo” alas de mandíbula, cabeza de pato y un cerdo
en su “ambiente natural” al costado. Sin dudarlo, la obra que más llamó la
atención, la que más gustó o la que produjo más intriga. Es una perfecta mezcla
de idea, concepto y detalle, en la que el observador se siente identificado o
por un momento cree que vive, y eso ya es bastante. En esta edición Rubén logró
además de la Mención Honorífica, la Condecoración Kléver Ajila al artista menor
de treinta años; la otra mención de honor fue para “Wayra Ñan, ritual sin mito” de Favio Caraguay.
¿Cuál es
el siguiente paso?
¿Cómo
nos enfrentamos a una nueva edición del salón después de este?
Las
inquietudes pueden seguir, las interrogantes van a ayudar a desarrollar toda
una serie de posibilidades con respecto al futuro del evento en sí; lo
interesante, es propiciar esa necesidad de funcionalidad, lo destructivo es
seguir pensando que las cosas deben hacerse sólo por que sí. La Casa de la
Cultura Ecuatoriana Núcleo de Loja debe plantearse la urgencia de reinvención,
el servir a la gran demanda de artistas y sus incesantes propuestas dentro del
tiempo que les toca vivir. La opción es el dialogo y la construcción, con la
finalidad de fortalecer la escena artística local con mirada a trascender los
espacios construidos, de los cuales nos sentimos fortalecidos; pero, de los
cuales desconocemos al cruzar la montaña.
Diego
Paúl Villavicencio Ordóñez
APORTES AL XXI SALÓN DE NOVIEMBRE
Criterios sobre el Salón de Noviembre 2017 (Nuevos Lenguajes Plásticos), organizado por la Casa de la Cultura núcleo de Loja. Video publicado por Juan Pablo Armijos - Segundo Premio XXI SALÓN DE NOVIEMBRE GUILLERMO HERRERA SÁNCHEZ 2017 - en YouTube el 19 de diciembre de 2017.
https://youtu.be/bL0-2prVqLQ
ENLACES:
https://www.facebook.com/exposcceloja
http://exposcceloja.blogspot.com

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